Empieza por mapear cómo se gestiona hoy
Antes de introducir cualquier herramienta, merece la pena describir el proceso actual: quién recoge la pauta, dónde se anota, quién prepara los pastilleros y cómo se transmite un cambio al turno siguiente.
Ese mapa suele revelar que la información vive en varios sitios a la vez: hojas impresas, un cuaderno, un Excel y la memoria del equipo.
Centraliza la información antes de añadir procesos
La primera mejora no es añadir funcionalidades, es reducir fuentes de información. Cuando cada persona residente tiene una organización digital única, la coordinación entre profesionales deja de depender de quién estaba en el turno anterior.
- Una ficha por persona atendida.
- Una organización de medicación por frecuencia: diaria, semanal, mensual y puntual.
- Turnos explícitos: mañana, comida, tarde y cena.
Introduce la herramienta por fases
Elegir una planta, un turno o un pequeño grupo de personas atendidas permite ajustar el proceso antes de extenderlo. El equipo gana confianza y las dudas se resuelven con casos reales.
Estandariza y forma al equipo
Una herramienta sencilla se adopta si el equipo entiende para qué sirve. Definir quién puede editar y quién solo consulta, y dejarlo por escrito, es tan importante como el software.
Mi Medicación para tu organización
Te mostramos cómo organizar la gestión de la medicación de las personas que atiende tu equipo.
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